domingo, 8 de mayo de 2011

Perdidos

Mirame, aquí sigo, igual de perdida, igual de encontrada, se podría decir que sigo siendo aquella pequeña niña que conociste hace algunos años; cuando tu eras más pobre que una mula pero más rico que el más rico. En ese entonces te encontre yo, a pesar de que era yo la perdida, sin saberlo aún, hasta que tú me encontraste.
Ahora te miro a los ojos, buscando aquel hombre que me encontró, sin darme cuenta que ya no se encontraba en tus ojos de lo que me enamore, si no en todo tú ser.
Sí, ahora soy capaz de aceptarlo, quíen lo diría la orgullosa y prepotente niña que encontraste, era ahora quíen te perdía.
Recuerdo que me enseñaste a disfrutar la sencillez más sencilla, a rechazar la riqueza más enfermiza, de la que yo antes gozaba tanto, sin darme cuenta fuí encontrada, extrañamente, al perderme en tus ojos.
Ahora nos miramos, nos sonreímos y nos prometemos una plática que sabemos nunca llegara, ¿Por qué? nos preguntamos, por que no la necesitamos, descubrimos aquel modo de hablar sin palabras, descubrimos que con nuestras miradas nos comunicabamos mejor, más honestamente, más cariñosamente.
Y no necesitamos esa plática, porque con solo mirarnos a los ojos, sabemos que somos felices, no tan felices como lo seríamos juntos, pero felices al fin y al cabo, y eso, es todo lo que necesitabamos saber.
Continuamos nuestros caminos, nuestras vidas, hasta la proxima vez que nos crucemos, seguiremos nuestro destino, amandonos en secreto, perdiendonos, para nunca olvidar a aquellos adolescentes, que gustosamente llamamos niños, que corrían libremente, amandose libremente debajo de aquel árbol que tantos de nuestros secretos guardó.

Mirza Pantoja 02 de noviembre de 2010

Azrim

No hay comentarios:

Publicar un comentario